lunes, 26 de agosto de 2019

Cómo evitar las compras impulsivas

Las compras impulsivas son aquellas que, sin premeditarlo, terminan haciéndose, aunque no se trate de algo necesario. Es tan sencillo como tener a disposición dinero en efectivo encima, créditos online, una tarjeta de crédito o una de débito. Cualquier manera de conseguir dinero fácil basta para caer ante la tentación de la nueva adquisición. Se denominan impulsivas porque son difíciles de evitar, muchas personas no las controlan. Esto se termina traduciendo en que con el tiempo hay un desastre financiero “sin saber la causa”.

El tema aquí está en que no está claro para qué propósito está destinado el dinero. Bueno, sirve para adquirir cosas, pero ¿qué cosas son las importantes de verdad? Ese es el problema: no saber diferenciar si algo se necesita o si es un capricho. Sin saber distinguir esto realmente, es muy fácil que las publicidades hagan de las suyas, con falsos descuentos, por ejemplo. Incluso resulta tan sencillo como poner los precios que terminen en .99 para engañar a la mente. Estos trucos están hechos para incentivar las compras, eso lo puede saber cualquier, pero no es tan sencillo no dejarse llevar por ellos.


La forma de evitar caer ante los incentivos de la compra desmedida, es teniendo claros los hábitos propios de consumo, a fin de no cambiarlos de forma impulsiva. Por supuesto, hay que generar aquellos que sean sanos para las finanzas personales, y eliminar aquellos que no lo sean, como comprar hasta acabar la tristeza, por poner un ejemplo muy común.

No se trata de eliminar por completo las adquisiciones que solo generen utilidad, porque la satisfacción es parte de la vida. Hay que llegar a descifrar qué es lo que realmente genera una buena sensación aún después de su compra. Este punto es súper importante porque el simple hecho de gastar dinero genera placer, por lo que resulta una actividad adictiva al ser una emoción efímera.

Para llegar a saber si una compra de verdad va a proporcionar la satisfacción que se busca, se puede aplicar esta técnica: esperar 2 horas en caso de que sean compras pequeñas, como chuches, 2 días en caso de que sean compras medianas, como ropa o zapatos y 2 semanas si se trata de una compra grande, como una TV o un móvil nuevo. Esto es con el fin de hacer un poco más difícil la compra y pensar si un pequeño sacrificio vale la pena. También da el tiempo necesario para evaluar los efectos financieros que tendrá la compra. Hacer de esto un hábito puede ser algo complicado al inicio, pero resulta muy bien para comenzar a separar los gustos de las necesidades reales.

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